Por el Hno. Carlos Bolados V.
En nuestra vida, a menudo nos encontramos en una encrucijada entre dos reinos: el Reino de las Tinieblas y el Reino de Dios. A través del mensaje de Jesucristo, somos invitados a dar un paso hacia la luz y la verdad del Reino de Dios. El apóstol Pablo nos recuerda en Efesios 2:2-3 que antes vivíamos en desobediencia, siguiendo los deseos mundanos y actuando en rebeldía. Pero, mediante la gracia de Dios, somos llamados a la verdadera conversión y a un cambio profundo en nuestras vidas.
Jesucristo es nuestro Rey, y su Reino es uno de amor, verdad y justicia. En contraste, el Reino de las Tinieblas, gobernado por Satanás, nos ata con cadenas espirituales, vicios y pecados. Muchas veces, podemos caer en la trampa de creer que tenemos total libertad en nuestras acciones, cuando en realidad somos esclavos de las tinieblas.
La decisión de a qué reino pertenecemos es esencial. Vivir en el Reino de Dios implica sujetarnos a las leyes de Cristo: vivir con verdad, honradez, amor, respeto y obediencia.
El estilo de vida del mundo; Es el estilo de vida de satanás. La verdadera conversión es ser liberados de esa condición y ser traslados al Reino de Dios ¿En que reino me encuentro?
¿Cuales son las leyes que rigen mi vida ?
En el Reino de Las tinieblas hay una ley, que dice “vive como quieras” “ haz tu propia voluntad”
En el reino de Dios, la ley principal es “ Vive como Cristo manda”
La ley del que vive como quiere
Miente en toda circunstancia
Habla mal de los demás
Dice malas palabras
Desea la mujer de su prójimo
Fornica
Siendo soltero, pololea las veces que quiera
Un casado, engaña a su esposa
No paga sus deudas
Promete y no cumple
Si debe estudiar, no lo hace
Le contesta a sus padres, no obedece
Se embriaga
Maltrata a los hijos
Elude la ley
Paga mal a sus trabajadores.
Abusa de la autoridad
Maneja sus negocios como quiere
Se endeuda
Quien vive en el Reino de Dios, como Cristo manda:
siempre dice la verdad
Es honrado
Es sincero
No habla más de su prójimo
Se arrepiente y pide perdón
Si es soltero, se conserva Virgen y no toma atajos
Él casado respeta a su esposa
Los hijos honran a sus padres
Los padres ama a sus hijos, y les enseñan la disciplina del Señor
Ama a sus hermanos
Es sumiso a las autoridades
En el comercio es justo
No trabaja al ojo y obedece a su jefe
Reconocer sus faltas
Ora por las autoridades
Respeta las normas del tránsito
Es un llamado a la transformación interna y a una vida de alabanza y gratitud. En 1 Tesalonicenses 5:16-18, se nos anima a estar siempre alegres, orar sin cesar y ser agradecidos en todas las circunstancias, ya que esta es la voluntad de Dios para nosotros.
EL Lenguaje denota origen
La diferencia entre los dos reinos también se refleja en el lenguaje que utilizamos. En el Reino de las Tinieblas, la queja y el reclamo constante son una forma de expresión común, lo que denota una falta de confianza en Dios. Por otro lado, en el Reino de Dios, encontramos la alabanza y la gratitud por todo lo que Él nos ha dado. Vivir en gratitud nos conecta con la dependencia en Dios y nos permite experimentar la verdadera libertad en Cristo.
Si queremos ser agentes de cambio en la sociedad, debemos vivir de acuerdo con la voluntad del Reino de Dios. Esto implica desafiar las normas del mundo y comprometernos a vivir conforme a los valores de Cristo. Al hacerlo, podemos ser luz en medio de la oscuridad y demostrar el poder transformador del amor de Dios.
Que este mensaje nos inspire a examinar nuestras vidas y a tomar decisiones que nos acerquen más al Reino de Dios. En un mundo lleno de divisiones y tentaciones, recordemos siempre que somos llamados a vivir en la luz y a reflejar la gloria del Rey Jesucristo en todo lo que hacemos.
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