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Cuando Dios guarda un remanente

Por el Hno. Felipe Mancilla



En un mundo plagado de oscuridad y pecado, Dios nos recuerda que siempre reserva un remanente fiel para sí. ¿Qué es este remanente? Se trata de un grupo apartado del pecado, una comunidad pequeña pero poderosa, vencedora en Cristo. Dios escoge a aquellos que serán sus fieles intercesores y testigos en medio de una sociedad corrupta y alejada de su palabra.


El primer pilar del remanente es la intercesión y el clamor en favor de su pueblo. Dios anhela despertar nuestros espíritus para que seamos conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. La lectura de Ezequiel 22 nos muestra la urgencia de la intercesión, pues no encontró a nadie que se pusiera entre Él y el pueblo para evitar su destrucción. Por tanto, el remanente debe alzarse como un ejército de oración, intercediendo por la humanidad en estos tiempos desafiantes.


En segundo lugar, la obediencia a la palabra de Dios distingue al remanente fiel. En un mundo donde prevalece la desobediencia, el remanente camina en contra de la corriente, confiando en la fidelidad de Dios a pesar del paso del tiempo. Es vital que la iglesia, a nivel mundial, vuelva a la Palabra de Dios, buscando revelación y obedeciendo sus mandamientos, para que Dios traiga un renuevo a nuestras vidas y comunidades.


Otro aspecto crucial del remanente es su testimonio. En un mundo donde el pecado es público, la iglesia debe tener la osadía de hablar en nombre de Dios y proclamar su verdad. Dios levantará una nueva generación que dará testimonio valiente de Él, trayendo luz a este mundo lleno de oscuridad.


No podemos ser una iglesia consagrada a Dios si nos mantenemos en secreto. Es hora de cuestionarnos qué estamos haciendo como iglesia en medio de un mundo decadente. Nuestro testimonio y compromiso con la Palabra de Dios deben ser evidentes. debemos atrevernos a ser portadores del mensaje de Cristo y ser una luz en medio de la oscuridad reinante


Sirvamos al Señor con todo nuestro corazón y no nos dejemos contaminar por los valores del mundo


Si anhelamos ver un cambio en el mundo, es hora de mirar primero qué estamos haciendo como iglesia. Debemos mantenernos firmes en la Palabra de Dios, sin contaminarnos con el mundo, y estar dispuestos a ser usados por Dios para marcar una diferencia en nuestra sociedad.


En resumen, en este mundo de oscuridad y pecado, Dios ha establecido un remanente fiel como luz para marcar la diferencia. Debemos ser ese grupo de intercesores, obedientes y audaces testigos de Dios. Es hora de levantarnos y ser parte activa de este remanente, llevando esperanza y el mensaje de Cristo a las vidas que nos rodean

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