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La verdadera adoración

Por el Pastor Carlos Cancino Campos



Si hablamos de verdadera adoración, es porque existe una adoración falsa. Adoración en su original es “proskuneo”, besar con intimidad, quiere decir que en esa relación no hay reservas. La adoración va más allá del canto y los expresiones corporales.

La adoración primero debe nacer dentro de nosotros, porque el inclinarse es una manifestación externa. La adoración siempre nace en el interior. No basta con tener ciertas expresiones o decir algunas palabras, para adorar.

No siempre alguien que está postrado o con las manos levantadas, está adorando. Un idólatra es alguien que conoce al Dios verdadero y se va en pos de dioses falsos. La adoración no se limita por ministrar, este término viene del griego “leturgeo” prestar servicio.


Ministrar, es la manifestación externa de la adoración, no nace del interior. Es una manifestación de lo que nace en el interior, es el acto de manifestar a Dios mis honores, respetos, exaltaciones. Adoración es una disposición interna, que viene del espíritu y me conduce a la ministración.


Adulación no es lo mismo que adoración.

Adulación , es una simple expresión , viene del alma no del espíritu; depende de los sentidos puede llegar a ser carnal y se ajusta a las situaciones. En cambio la adoración nace del espíritu, del Corazón. Es producto del convencimiento de la verdad. La ministración puede nacer de la adulación o de la adoración.


¿Qué es adorar ?

  1. Es entender que en Dios es la única y mejor manera de vivir Dios es la vida, no una vida. En él lo tenemos todo.

  2. Adorar es el acto le darle la preeminencia a Dios ( darle el primer lugar) No podemos ser adoradores si no le hemos dado el primer lugar de nuestra vida a Dios. Dios tiene que sacar de nuestro corazón lo que ocupe su lugar, para que nos convirtamos en adoradores.

  3. Adorar conlleva al quebrantamiento, destrucción de nuestra soberbia, prepotencia, orgullo, altivez. Porque no podemos exaltar a Dios y a nosotros mismos. Debemos aprender a morir para Dios. Negarnos a nosotros mismos, pero no negarle nada a Dios. Dios busca adoradores, personas que lo adoren en espíritu y en verdad, hombres y mujeres conformes al corazón de Dios

  4. La adoración no es una parte de nuestra vida, sino la vida misma. Cada momento de la vida es adoración: en el trabajo, casa, estudios, etc. Debe ser un estilo de vida La verdadera adoración es la que pone a Dios en el centro de nuestra existencia Cuidémonos de ser aduladores o idólatras


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